Preguntas frecuentes

¿Se puede utilizar papel pintado líquido en la cocina?

Sí, aunque como ocurre con cualquier material de acabado, hay que tener en cuenta sus características y algunas limitaciones.

En una cocina existe una mayor humedad ambiental, pero mientras el revestimiento no esté expuesto a un contacto directo y continuo con agua, esta humedad no supone normalmente un problema. Para que el papel pintado líquido vuelva a ablandarse de forma significativa tendría que absorber una cantidad considerable de agua, algo que no sucede durante el uso habitual de una cocina.

Por tanto, puede utilizarse en paredes y techos de las zonas de la cocina que no estén expuestas directamente a salpicaduras frecuentes de agua, grasa o suciedad intensa.

Hay que tener en cuenta que el papel pintado líquido no es un revestimiento lavable. Sin embargo, una de sus ventajas es que las zonas dañadas o muy sucias pueden repararse fácilmente de forma localizada.

En resumen, es una solución adecuada para las zonas habitables de la cocina y para el techo, siempre que se respeten estas condiciones.

¿Se puede lavar el papel pintado líquido?

El papel pintado líquido no es un revestimiento lavable en toda su superficie.

Sin embargo, una zona localizada que sa haya ensuciado o dañado puede repararse fácilmente. Basta con humedecer el área afectada hasta que el material se ablande, retirarla y sustituirla por material limpio.

La zona reparada puede dejarse secar de forma natural. Si se desea acelerar el proceso, puede utilizarse un ventilador o aire templado.

Esta posibilidad de realizar reparaciones localizadas permite renovar únicamente la parte afectada de la pared sin necesidad de rehacer toda la superficie.

¿Cómo puedo retirar el papel pintado líquido si quiero cambiar el acabado?

Para retirar el papel pintado líquido, humedece abundantemente la superficie con agua, preferiblemente mediante pulverización.

Espera hasta que las fibras absorban el agua y el revestimiento se ablande. Una vez suficientemente húmedo y flexible, puede retirarse de la pared con una espátula, de forma similar a un papel pintado convencional.

¿Qué hacer si el papel pintado líquido se raya o se ensucia?

En caso de un arañazo, humedece la zona afectada con agua y espera unos minutos hasta que las fibras se ablanden. Después, alisa el material con una llana y déjalo secar. Si necesitas acelerar el secado, puedes utilizar un ventilador o aire templado.

Si la superficie está sucia, el procedimiento es similar. Humedece la zona con agua y deja que el material se ablande. A continuación, retira las fibras sucias y repara la zona utilizando, cuando sea posible, material de los alrededores.

Si la superficie dañada o sucia es demasiado grande, será necesario utilizar material adicional para sustituir la parte retirada.

¿Puedo aplicar papel pintado líquido sobre una pared revocada y pintada?

El papel pintado líquido puede aplicarse sobre muchos tipos de soporte, siempre que estén correctamente preparados.

En una pared convencional revocada y pintada, normalmente es suficiente aplicar una imprimación acrílica blanca o transparente adecuada. Una vez seca, puede aplicarse el papel pintado líquido.

El color del soporte debería ser blanco, uniforme o similar al tono del revestimiento elegido. Por ejemplo, si la pared es amarilla y quieres aplicar un diseño muy claro, recomendamos pintar previamente la superficie con un tono blanco o claro para evitar que el color del fondo influya en el acabado final.

¿La pared debe estar perfectamente lisa antes de la aplicación?

No. Una de las ventajas del papel pintado líquido es que no requiere una superficie perfectamente lisa.

El material puede disimular pequeños agujeros, irregularidades y fisuras finas de hasta aproximadamente 3 mm, como las que aparecen alrededor de antiguos agujeros de cuadros o las pequeñas fisuras superficiales habituales en algunas construcciones nuevas.

Tampoco es imprescindible que una pared antigua sea perfectamente plana. Sin embargo, cuanto mayores sean las irregularidades, mayor será el consumo de material respecto al rendimiento indicado para una superficie uniforme.